martes, 23 de septiembre de 2008

Los que ya no están


Hoy, por esas casualidades de la vida revisé mi cuenta de Hi5, la cual mantengo en estado de semi-abandono desde hace más de un año. La visito más o menos una vez cada 4 o 5 meses para borrar basura y nada más.

Pero esta vez me encontré entre mi lista de amigos a Carmencita Velazco y entré a su perfil. Nada ha cambiado. Ahí están sus fotos igualitas y sus comentarios, y toda su alegría. Incluso algunas personas le han dejado comentarios nuevos desde la última vez que lo vi.

Lo que sí ha cambiado, es que Carmencita falleció en octubre de 2006.

Evidentemente, el Hi5 no contempla la posibilidad de la muerte del dueño de la cuenta. Las cuentas de Hi5, Facebook, hotmail, yahoo mail, etc, son eternas. En teoría pueden seguir existiendo para siempre. A diferencia de sus dueños.

Tú y yo vamos a morir. Es una verdad innegable. Algunos de manera repentina y arrancados en plena juventud, otros víctimas de enfermedades y otros a edades avanzadísimas tras una larga y, esperemos, gratificante, existencia. No sabemos cuándo ni cómo, y no tiene caso intentar averiguarlo. El caso es que esa persona que llegue a vivir 120 años podría, en teoría, seguir usando su mismo correo de Gmail hasta el último día de su vida, luego del cual su correo seguirá existiendo, e incluso recibiendo SPAM.

Supongo que la gente que se inventó la internet y esas cosas se "olvidó" de que la gente muere, tal vez como muestra de un deseo inconsciente de ser eternos.

Y quién no querría vivir para siempre? Imagínense un mundo en el que nadie envejece más allá de los 35 o 40 años de edad y continúa viviendo y trabajando todo lo que quiere. Nuestros sueños no tendrían límites, y tendríamos que pensar muy bien en las consecuencias de nuestros actos antes de cometerlos, pues éstas nos acompañarían por muchísimo tiempo.

Pero gente como Walt Disney, Newton, Beethoven, Shakespeare, Da Vinci, seguirían aquí, trabajando! Se imaginan la de maravillas que producirían?

Además uno podría llegar a tomarse un siglo sabático. No habría por qué tener prisa por acabar la carrera, por casarse, por conseguir tal o cual puesto o por tener hijos. Tendríamos todo el tiempo del mundo.

Pero la vida no es eterna. Es finita. Se acaba. En el momento menos pensado, al punto que en realidad no importa qué tanto te apures por conseguir las cosas que quieres, pues ni siquiera sabes si vas a llegar a ESE día.
Lo que sí importa es que cada que día que se nos regala lo disfrutemos al máximo, nos divirtamos, soñemos, riamos, juguemos; porque ese día no regresará más.

Y sobre vivir para siempre... pues en realidad sí tenemos la oportunidad de hacerlo. Todos los días, a través de nuestros actos, marcamos la vida de otras personas, las formamos, dejamos huella en su ser. Y ellos a su vez, marcados por nosotros, maracarán a otros. Todos vivimos eternamente a través de los demás.

Quiero dedicar estas líneas a aquellas personas que me marcaron y se marcharon; los que ya no están; personas que sin darse cuenta formaron quien soy yo, y viven eternamente a través de mí y de aquellos a quienes yo marco.

Amalia Laos, mi profesora de inglés en IV de media. Fue mi tutora. Siempre sonriente. Muy estricta, aunque siempre conquistable con una buena sonrisa. A veces siento que como profesor, tengo mucho de ella.

El Padre Roberto Heil, párroco de mi colegio y profesor de religión. Estaba un poco desquiciado. Podía ser muy amable, dulce y risueño y al mismo tiempo muy duro y renegón. Me llenó de anécdotas graciosas, de una alegría inextinguible en el corazón, de la convicción de que en cualquier lugar del mundo se puede ser feliz, puesto que la felicidad la lleva uno adentro. En clase era impredecible, hiperactivo, el centro de atención incuestionable; y en misa era una estrella. No puedo cantar "Ven a mi casa esta navidad" sin pensar en él.

Mi Tío Armando Mendez. Iba a su casa - hacienda en Puerto supe con mi familia básicamente cada vez que había vacaciones o fin de semana largo. En su casa pasé los mejores momentos de mi infancia. La sensación de enormes espacios abiertos y libertad total la aprendí con él. Dueño de una paciencia de santo, lo recuerdo rodeado de sobrinos y con una sonrisota que no dejaba diente sin mostrar.

Mi Tía Flor Mendez. Alaraca, hacendosísima y la más cariñosa del planeta. Era como una hormiguita trabajadora, la perfecta reina del hogar, siempre haciendo algo en casa. Sabía cocinar, coser y tejer, bordar, y por supuesto tocar el piano. Y siempre estaba haciendo algo de eso. Mis primeros disfraces y vestuarios de teatro me los hizo ella, muerta de risa, y las mejores tortas de cumpleaños también las hacía ella (aunque he de confesar que la masa le quedaba un poco seca). No se cansaba de ser generosa ni de prestar su casa para todas las reuniones familiares. Cómo extraño cuando me apretaba los cachetes.

Mi primo Daniel Revilla. era un poco mayor que yo, 7 años creo. Y yo, un enano miserable, le rompía sus juguetes y me sentaba encima de sus casas de lego. Y él nunca me pegó. Hasta jugaba conmigo y mis otros primos, todos más chicos que él. Él era para nosotros el primo más chévere, el que lo podía hacer todo. Creo que fue mi primer héroe.

Mi madrina Fátima. Mamá de Daniel y la hermana más loca de mi mamá. Ella siempre vivió intensamente. No recuerdo a nadie más entusiasmado con nada en la vida. Cuando se le metía algo en la cabeza no había cómo sacárselo, y hacía de todo por conseguirlo. Nunca se rendía. Nunca tenía miedo. Cuando estaba feliz no había nadie más feliz. Creo que de niño estaba enamorado de ella.
Desgraciadamente, cuando ella estaba triste, tampoco había nadie más triste, y la muerte de Daniel la destrozó. Ya no quería vivir. Y entonces enfermó y murió. Tras su muerte soy un convencido de que alguien puede morir sencillamente con desearlo con suficiente fuerza.

Carmencita Velazco. Ella fue mi amiga desde la primera vez que nos vimos en Estudios Generales Letras, en la universidad, miembro de la famosísima y vital Banda del Choclito. La chica más sencilla y más dulce del mundo. Super hacendosa, voluntariosa e incluso sacrificada. Y muy divertida. En una obra de teatro se pasó horas cada función probándole togas a cada uno de los como 50 actores y clavándole alfileres a todas y cada una de las miserables togas que usaban los romanos para que no se nos caigan, y sin perder el buen humor. Conversaba con ella de religón, de marketing y de tonterías. Estudiamos juntos muchas veces, e hicimos varios trabajos en facultad. Ella siempre trabajaba más que yo. Y fue en una fiesta de halloween en su casa, que me di cuenta que lo que sentía por mi mariposa era más que una linda amistad.
Nos graduamos juntos de la universidad. En la última foto que tengo de ella, sale feliz, con su toga, su birrete y su diploma, y su peinado de peluquería. Fue la culminación de una era. Ni ella se imaginaba que dos meses después, ya no iba a estar entre nosotros.

Recuerdo con estas breves líneas a estas personas maravillosas que marcaron mi vida. Con su marca, ellos viven eternamente a través de mí y de todas las otras personas en quienes su existencia dejó huella, así como nosotros seguiremos viviendo en quienes marquemos.

Si lo miran así, la vida es terna desués de todo. Fijémonos bien qué clase de marca dejamos.



Gracias por leer hasta aquí.

martes, 16 de septiembre de 2008

Que sí, que no

Un día te proponen una cosa, pero al día siguiente te dicen que mejor ya no, que se les ha ocurrido una idea mejor.
Pero la idea mejor dura tan poco como la anterior porque la siguiente vez te salen con que a esa idea mejor, mejor había que pensarla un poco mejor. Y cuando finalmente la pensaron mejor, te salen con que a fin de cuentas la idea mejor, no era tan buena después de todo, pero que no me preocupe porque acaban de tener otra idea...

No les llega a la poronga cuando la gente no se termina de decidir?

viernes, 12 de septiembre de 2008

Limpieza


Hace unas semanas mi computadora murió.
Sucedió de improviso. Un banner que surgió de la nada me avisó que windows había detectado un problema y se tenía que cerrar. Era inminente, a realizarse inmediatamente e inapelable; tanto ni siquiera me daban el botoncito de aceptar para sellar mi destino. Y así, en 15 segundos la computadora cerró TODO y se apagó. Y no se quiso volver a prender.

"La canción"- pensé - "un virus miserable." Desesperado llamé al técnico a pedirle que haga todo lo humanamente por salvar a mi querida PC; pero éste no me dio muchas esperanzas. Ya asumiendo que iba a tener que hacerle la extrema unción a mi compu nomás, comencé a averiguar precios de otras. Y en esas estaba cuando llama el técnico. No estaba muerta!!! Estaba cataléptica nomás. La habían salvado. Muy agradecido, y seguro de que deben instaurar un nuevo premio Nobel a los monstruos en computación, respiré en paz de nuevo.

Resulta que como soy más torpe que el Chavo del 8, y el CPU lo pongo en el suelo, le había pedido al carpintero que me arme un mueble con una especie de caja cerrada en donde iría la compu. Así, creía yo, estaría a salvo de cualquier patadón involuntario.
Lo que yo no sabía era que las computadoras se recalentaban. Y a la mía, encerrada en esa caja 24/7, se le había fundido el disco duro. O al menos eso es lo que le entendí al técnico.

Bueno pues, para que mi PC no se volviera a derretir, le pedí al carpintero que corte la cajota esa y le deje espacio libre a la compu. Pero para hacerlo, el carpintero necesitaba que vaciara mi mueble, esto es, que sacara todas las porquerías que tenía adentro. Lo hice, y me quedé sorprendidísimo.

Acumulados por eones, había: manuales de todas mis computadoras desde 1992, diskettes con trabajos míos hasta del colegio e incluso un antiquísimo floppy.
Boté un montón de cosas que por años solo habían estado ocupando espacio inútilmente.

Emocionado por esta limpia, me pasé pronto a limpiar tambén mi mesa de noche, mis cajones y mi escritorio. Encontré recibos viejos, revistas de hace años, papeles inútiles, cajas vacías o peor - llenas de adefesios-, lapiceros secos, crayolas duras, juguetes rotos, y cojudeces mil.
Pero también encontré dibujos míos de cuando era niño, cartas de muchas personas y objetos que me llenaron de recuerdos. Lo reorganizé todo. Boté muchas cosas inútiles y me quedé con lo bello, lo que me hizo quien soy.

Luego de esta limpia sentí que había refrescado mi alma también. Como si deshacerme de cosas físicamente inútiles hubiera servido para liberarme también de carga pesada que cargo por la vida gratuitamente.

Y me siento ligero. Muy ligero.

De ahora en adelante procuraré no acumular ni en mi cuarto ni en mi alma, cosas que no necesito en absoluto.

Gracias por leer hasta aquí.

viernes, 29 de agosto de 2008

Teacher


Cuando uno está en el colegio ve a sus profesores como bichos raros. Son esos sujetos - normalmente MUY extraños- que se aparecen en los salones a torturarnos con tareas y trabajos, y a darnos largas charlas sobre cosas que ni entendemos ni nos interesa entender. Encima se molestan con frecuencia y nos fuerzan a comportarnos de una manera totalmente antinatural: un adolescente sentado en silencio y escribiendo por más de 2 horas seguidas, para solo tener 15 minutos de descanzo es definitivamente antinatural.

Ellos además representan a "la autoridad"; y como tal deben ser desafiados. Son todo lo aburrido; un obstáculo a ser superado para poder gozar de nuestra libertad.

Con tantas buenas razones para que no nos caigan simpáticos es comprensible pues, que casi nadie quiera crecer para convertirse en profesor de colegio.

Yo soy una de las excepciones. Por años negué mi llamado. Estudié otra carrera y traté con todas mis fuerzas de seguirla. Pero no se podía contra el destino. Aún desde secundaria, otros profesores me hacían su asistente y nunca he dejado de enseñar algo, aunque sea de casualidad. Así, sin proponérmelo enseñé teatro, geografía e historia durante casi la mitad de mi tiempo en la universidad. Mi trabajo de medio tiempo era también trabajar con niños pequeños. Y luego me empezaron a llegar las ofertas para enseñar inglés. Primero 4 horitas semanales en un istituto; peo pronto se convirtieron en 20. Luego me llamaron de otro instituto más power y luego de una universidad. Y de la universidad me mandaron al colegio. A tres colegios en realidad.

Yo nunca busqué ninguno de esos trabajos. Pero así parece que estaba todo planeado para mí.

En mi nuevo papel de bicho raro que atormenta a los adolescentes encuentro retos todos los días. Hay chicos con problemas en casa, problemas de conducta, problemas de aprendizaje y situaciones absurdas a rallar -como el día en que Beto, un chico 12 años, simplemente le lanzó uno de sus zapatos a la cabeza a Julia, la niña de 12 años que le gusta, en medio de la clase, porque ya no sabe qué hacer para llamar su atención-.

Sin yo proponérmelo me he ido convirtiendo en parte del universo de estos chicos: Mi foto está en el anuario, tengo una chapa y los hermanos mayores les dan consejos a los menores sobre cómo comportarse en mi clase. He ayudado a algunos alumnos a superar problemas. He roto algunas reglas para hacerlos felices, como sacarlos a la cancha de fútbol a jugar zip-zap-boing cuando están muy tensos o llevarles premios por sus buenos trabajos, hago concursos de imitación de acentos y juegos en clase para que aprendan sin darse cuenta (porque apenas se dan cuenta de que están aprendiendo algo, su cerebro huye). Me los he llevado al Parque de las Leyendas, he jugado fútbol con ellos y les he dado consejos sobre cómo invitar a salir a la chica que les gusta, en lugar de pasársela desamarrándole los pasadores en clase.

Es cierto que me han hecho renegar, que a veces me sacan de quicio, que los he botado del salón, y los he jalado porque no han hecho un trabajo a tiempo. Y que me paso horas infinitas corrigiendo trabajos y exámenes.

Pero lo más grande es verlos sonreír al saludarme, verlos mejorar tanto en notas como en actitud porque les diste un consejo y verlos crecer delante de tus ojos.

Un nuevo amigo mío, profesor por más de 30 años me dijo: "Esta profesión nuestra no nos hace millonarios, pero la satisfacción emocional que uno recibe, no tiene punto de comparación."

Y tiene toda la razón.

Class dismissed.

Gracias por leer hasta aquí.

sábado, 23 de agosto de 2008

Chispazos de genialidad

Estos cortitos son sencillamente geniales. Para alegrarse el día.

Primero un pollito


Luego, una vaca loca


Seguida de una tortuga reggaetonera


Un chanchito ranchero,


Y unos pericos vallenatos.



Disfrútenlos.

domingo, 3 de agosto de 2008

Butterfly


Tu me dis loin des yeux loin du coeur
Tu me dis qu'on oublie le meilleur
Malgre les horizons je sais qu'elle m'aime encore
Cette fille que j'avais surnommee.

Butterfly
my butterfly dans un mois je reviendrai
Butterfly
my butterfly pres de toi je resterai.

L'ocean c'est petit tout petit
Pour de coeur ou l'amour a grandi
Malgre ce que tu dis tu vois
qu'elle m'aime encore
Cette fille que j'avais enlassee.

Butterfly
my butterfly dans un mois je reviendrai
Butterfly
my butterfly pres de toi je resterai.

Notre amour est si grand oui si grand
Que le ciel etiendrait tout de temps
Malgre ce que tu dis je sais
qu'elle m'aime encore
Cette fille que j'avais embrassee.

Butterfly
my butterfly dans un mois je reviendrai
Butterfly
my butterfly pres de toi je resterai.

jueves, 31 de julio de 2008

Una abejita bailando tap

Nunca han sentido que no pertenecen a ningún lugar? Que son tan raros que no hay nadie en el mundo como uds?

Esto solía pasarme constantemente. Soy una persona peculiar después de todo. Tengo 27 años y una colección de juguetes, posters y comics que cualquier niño de 8 años mataría por tener; veo toda la animación que puedo -incluída la que es estrictamente para niños-; y me paso horas dibujando cartoons.

Por años no conocí a nadie más así; y creí que era un ser extraño.

Pero no. La vida y la chamba me fueron llevando a conocer a otros seres extraños. Hombres adultos que coleccionan comics de Calvin & Hobbes y figuras de Star Wars, empresarios exitosos que se trasnochan jugando en la computadora o el playstation y hombres casados cuya mayor pasión es jugar Calabozos y Dragones con sus amigos. Esa gente sí existía. Yo no estaba solo.

No hay mayor sensación de felicidad que la sensación de pertenencia a un grupo. Gente con quien puedes desenvolverte y ser tú mismo, sin ningún temor a ser juzgado o malinterpretado.

Quiero dar las gracias aquí a mis queridos amigos, hombres de cuerpo y años, pero niños de corazón; cómplices en trabajos y aventuras; refugio, apoyo, consejo y aceptación.


Este video de Blind Melon, "No Rain", cuenta la historia de una persona que no encontraba su lugar en el mundo y se sentía sola e incomprendida, hasta que al final haya a un montón de gente como ella. Dios los cría y ellos se juntan.

Además la persona es una niñita disfrazada de abeja que baila tap, lo cual es ESPECTACULAR; y el solo hecho de verlo y matarse de risa justifica el que haya escrito todo lo anterior.


Gracias por leer hasta a acá.

jueves, 24 de julio de 2008

I Miss U

Te extraño mucho mi Risita
Tanto que no puedo respirar
Tanto que no puedo siquiera llorar
Tanto que no puedo pensar en nada más.

Te extaño Risita
Creo que voy a reventar
si no te tengo a mi lado ahora

Quiero estar junto a tí
Pero nos separa un océano
Pero nos separa una cuenta de ahorros
Pero nos separa una política

Pronto estaremos juntos
Y seremos uno de nuevo
Pronto estaremos juntos
Y no nos separá nadie más.

Te AMO
Te Extraño

lunes, 21 de julio de 2008

Mitos acerca de Europa

Parte de crecer en un país subdesarrollado es lidiar con la mentalidad subdesarrollada de tus subdesarrollados congéneres. Y buena parte de la mentalidad subdesarrollada consiste en crear mitos y leyendas en las que los países "desarrollados" son perfectos y maravillosos, mientras que el nuestro es basura. Todo es perfecto en Europa y Estados Unidos; y todo es horrible y pésimo en el Perú.

Pues señoras y señores, yo he estado tanto en Estados Unidos como en Europa. Y he permanecido ahí por varios meses seguidos. De modo que les puedo asegurar, de manera tajante, que ESO NO ES VERDAD.

He aquí una lista de mitos acerca de Europa con sus respectivas observaciones:

* En Europa no hay basura en la calle.- No es verdad. Está bien, no se ven las alucinantes montañas de basura de algunas calles de La Victoria, en las que sinceramente creo que se podría esquiar, pero basura sí que hay. Basta pasearse por la calle con la vista en el suelo unos 5 minutos. Hay papelitos, colillas de cigarro y la ocasional bolsa. Naturalmente mientras más pobre la zona, más sucia; y a estos 3 elementos basuríticos se les puede agregar cáscaras de todas las frutas, manchas de orina de perro (y a veces de gente tb) y a veces hasta excrementos.

Claro, no todo es así. En Alemania este escenario es impensable, pero vayan a Italia o a Grecia y a ver cómo les queda el ojo -y la nariz- con algunas calles. Y España y Francia no se salvan, aunque claro que están mucho menos sucias que las antes cunas de la civilización.

* En Europa el tráfico es maravilloso y en Lima es una basura.- No es verdad. Traten de cruzar la pista en Roma y van a extrañar a su Lima como al paraíso. Y eso que ahí no hay combis.

En el resto de Europa es cierto que el tráfico es mejor, pero no es porque la gente "tiene valores cívicos". Imaginen a Lima a) sin una sola combi y b) con solo la tercera parte de su parque automotor porque el resto de la población viaja en metro (ya sé que no tenemos metro, por eso dije IMAGINEN). Lo lograron? Seguro que ya tienen la idea: No hay casi atolladeros y la mayoría de gente respeta las reglas de tránsito. Por qué la diferencia amiguitos? Porque las combis se meten y se paran por donde les da la gana y porque donde debe haber cuatro millones de carros hay quince. No necesitan ser Einstein para entender eso.

* En Europa no hay pobreza.- JA!!!!! Dénse una vueltita por las estaciones de trenes y entérense. Nunca he visto tanto vagabundo y gente sin hogar junta.

* En Europa el servicio es espectacular.- No. De hecho en algunos lugares es tan malo que los mozos te gritan, te callan o te discuten. No está generalizado, pero sinceramente me quedo con el Perú.

Pero suficiente con lo malo. En Europa la gente es amable, ordenada y confiada. Nadie roba. Nunca. No se les ocurre. Tampoco mienten o estafan. Están tan acostumbrados a obedecer las reglas que ya no se les pasa por la mente la posibilidad de no hacerlo. O de que se los estén haciendo a ellos.
Las cosas ahí funcionan. Y bien. Supongo también que porque las leyes de control de calidad son tan estrictas, ya asegurarse nomás de que todo funcione se les ha hecho costumbre.

Es una sociedad muy libre y muy espontánea dentro del confín de reglas que todos aceptan. Se nota que ha madurado a través de los siglos.

No es una sociedad perfecta. Es humana y como tal, falla. Pero a diferencia de la nuestra, no se contenta con quejarse del fallo sino que intenta repararlo.

Creo que la principal diferencia entre la mentalidad "subdesarrollada" y la "desarrollada" es que, cuando se enfrentan a un problema la primera dice: "Esto es una porquería! Nadie hace nada! Por eso estamos así!", y la segunda dice: "Esto no funciona. Arreglémoslo."




Gracias por leer hasta acá.

domingo, 20 de julio de 2008

La Puerta de Europa

Hace ya tres meses, sin todavía poder explicar bien cómo, el universo se conjuró para que yo fuera a Europa.

De un tiempo a esta parte varios personajes importantes de mi mundo se habían empezado a trasladar al viejo continente, una parte del mundo a la que yo, sinceramente, jamás había mirado con atención. Europa era para mí tan real como lo son La Tierra Media, Narnia o la escuela Hogwarts: lugares mostros, sumamente documentados, de los que vez fotos y videos y lees cientos de historias. Pero que no influyen en tu vida realmente y, sobretodo, a los que NUNCA vas a visitar. O al menos eso creía yo.

Tras una serie de eventos, mezcla entre inesperados, circunstanciales, buscados, provocados y algunos simplemente incomprensibles me vi de pronto en un avión rumbo a Holanda.

Recuerdo haberme peñiscado varias veces para ver si me despertaba.

Recuerdo que las 12 horas de vuelo se me pasaron en un segundo gracias a un número ilimitado de películas, video juegos, música y un infinito etcétera de material audiovisual genialmente instalado en cada asiento para evitar que el pasajero a) se aburra y, sobretodo b) jorobe hasta la locura a las aeromozas por causa del factor a).

Cuando el avión aterrizó, miré por la ventana alucinado, solo para descubrir un aeropuerto normal, tierra normal, plantas normales y una carretera normal. Sinceramente no sé qué esperaba, pero recuerden que para mí era como viajar a la Tierra Media.

Me paré, recogí mis cosas y salí del avión, muerto de miedo porque seguro que me iban a revisar toda la maleta completita y de todas maneras les iba a parecer sospechosazo y me iban a mandar a un cuartito oscuro donde 2 gorilas inmensos me iban a hacer el más espantoso cavity search.

Pero no. La aeromoza me hizo adiós con una sonrisa. Salí del avión directamente a un hall en donde estaban las demás puertas de embarque, de modo que alguien podía bajarse directamente del avión y tomar su conexión sin pasar por migraciones. Nooooo.... Tenía que haber un error.

Pero no. No había.

Caminé un montón hasta encontrar Migraciones. Encontré un cartel que apuntaba a Migraciones y otro hacia la salida. Miré la salida, y ví a la gente saliendo nomás sin ningún control... Osea que se puede entrar a Holanda sin pasar por Migraciones.

Noooooo.... Tenía que haber un error. Pero no. No había.

De todas maneras no me arriesgué y seguí el cartel hacia Migraciones. Cuando llegué vi un kioskito con un colorado gordo durmiendo frescamente. Me acerqué y lo desperté.

Gordo: "Oh! What?!"
Yo: "Hello"
Gordo: "Hello. How can I help you."
Yo: "I´m a foreigner". Enseño mi pasaporte.
Gordo: "Oh! Right." Toma mi pasaporte. Ve mi visa gringa. "Very well".
Yo: "That's my U.S. visa". Le enseño mi visa Schengen.
Gordo: "Right. So.... What are you here for?"
Yo: "To visit my cousin and travel a little".
Gordo: "Hmmmmhhh.... How long are you staying?"
Yo: "Two months and two o three days, I can't really remember".
Gordo: "Wow! Nice vacations!"

Y JUAS me estampó mi pasaporte con un sello que decía mi fecha de entrada, me lo devolvió y siguió durmiendo.

Alucinado caminé hacia la salida. Nadie más me pidió mi pasaporte otra vez.

Recogí mi maleta y vi 2 carteles antes de la salida: "Algo que declarar" y "Nada que declarar". Por supuesto que yo no tenía la menor idea de si debía o no declarar algo. Me acerqué algo nervioso cuando noté que... El kiosko de "algo que declarar" estaba VACÍO. No había nadie ahí. NADIE.

Dudé un rato. No podía ser tan fácil... Y todas las leyendas horrorosas que había escuchado de peruanos torturados, deportados; de colas eternas de control de migraciones; de que te revisan TODO...

Hasta ahora no sé cómo explicarlo. Tal vez era todo mentira, exageraciones.

Tal vez es gente piña que les tocó llegar el día en que les negaron el donut de postre a los de seguridad y estaban empinchados. O tal vez yo tuve suerte y llegué justo cuando los guardias estaban comiéndose el donut (de hecho llegué a la hora de almuerzo). La cosa es que crucé esa puerta y me ví en el hall de recibo, alastado por el abrazo de oso más fuerte que he recibido, de mi primo feliz de que esté allí.

Y así fue. Estaba en Europa. No lo podía creer.




Seguiré posteando relatos de algunas de mis aventuras en el viejo continente en los siguientes días.
Por ahora, les aseguro que de regreso a Lima me revisaron más.

Un abrazo
Y gracias por leer hasta aquí.